I had a dream…

Soy Quijote y un día tuve un sueño…

Estaba durmiendo en la playa con el hocico lleno de arena y esa satisfacción de haber jugado como un loco en la orilla…

Soñé que todos los perros vivíamos en un mundo dónde se respeta nuestra naturaleza, nuestras necesidades, dónde nuestra comida es sabrosa, jugosa, con olor y sabor de verdad, dónde sólo hay espacio para el amor y el respeto…

Soñé que ayudaba a los demás perros a conseguir una calidad de vida mejor y que eso sólo se logaría con una revolución!

Yo tenía de todo…

Una buena familia, largos paseos, juegos y mucho amor, pero la hora de la comida era demasiado aburrida, cada día lo mismo… decidí que mi primera acción pelurevolucionaria sería plantarme ante esas bolitas secas e insulsas, me pondría en huelga de hambre!  Tal vez así, conseguiría que mi humana se diera cuenta de lo asquerosas y aburridas que eran.

La acción no tardó mucho en surgir efecto, al segundo día, mi humana ya estaba rociando las bolitas con aceite de oliva o mezclándolas con trocitos de jamón!  Íbamos avanzando pero aún faltaba un largo camino, así que comencé a comer sólo las partes de su comida que añadía a la mía…

Vuelta loca no paraba de buscar por internet y de repente, la palabra BARF comenzó a resonar por casa! Bingo!

Esa tarde, comí mis primeros trozos de pechuga de pollo cruda, que delicia! Era como sentir el mar en mis patas por primera vez! Me encantó!

Mi humana estaba encantada! Yo volvía a comer y además le daba a entender que disfrutaba con ello! Ella seguía investigando y estudiando y comenzó a darme alitas de pollo, huesos de ternera para que jugara y un montón de frutas y verduras! Qué mundo de sabores!! No me lo podía creer!

Ahora ya tenía todo en mi vida peluda pero seguía recordando aquel sueño, que pasaba con los otros perros?  Y con nuestros amigos o no tan amigos los gatos? Al fin y al cabo yo estaba disfrutando tanto que necesitaba hacer correr la voz!  Estaba convencido de que todos los perros y gatos de este mundo tenían derecho a comer comida de verdad!

Con el tiempo, mi humana fue entendiendo la importancia de esta revolución que yo había comenzado, si los humanos comenzaban a estar pendientes de su alimentación y del planeta en el que vivimos, por qué no se estaban preocupando de lo que comían sus animales más queridos y que viven con ellos?

Llamó a una amiga y la revolución se hizo oficial! Ya éramos 3!  Con el tiempo, decidimos llamar a la revolución CRU y aquí es dónde estamos…

¡ÚNETE A LA REVOLUCIÓN, BE CRU!

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